El acoso escolar u hostigamiento en inglés BULLYING, que significa amenaza, intimidación o trato abusivo por un matón. En todos los tiempos hubo abusadores en las escuelas con los niños débiles o pasivos. Pero en la actualidad la agresividad de la sociedad ha invadido las escuelas y cada día es mayor el acoso escolar en todos los niveles sociales.
En Puerto Rico en años recientes se legisló para establecer controles en el acoso escolar en la escuela pública. La implementación de esta legislación no alcanzó a las escuelas privadas donde es bien común el acoso escolar. No debemos ver esto como un asunto común entre niños, si no darle toda la importancia que este evento tiene porque puede ser tan perjudicial para la víctima como crearle para toda la vida baja estima, trauma psicológico y hasta llegar al suicidio. Al victimario igualmente esta conducta abusiva puede convertirse en un patrón en su funcionamiento social y crear un ser indeseable para la sociedad. Estos patrones de funcionamiento tanto de la víctima como del agresor se originan en el hogar por el estilo de relación con personalidades agresivas o sobre protectoras que llevan al niño a actuar en forma agresiva o sumamente pasiva y sobre todo a este último, a callar el maltrato que está recibiendo.
Identifica si tu hijo(a) cambia su conducta para una actitud temerosa, de aislamiento, de tristeza, o rechaza la idea de volver al salón de clases, al punto que el sólo hablar de esto le crea gran ansiedad. Estas son señales de que está ocurriendo acoso escolar. Tanto la niña como el niño pueden ser víctimas de un niño o niña agresivo, mal tratante, controlador o intimidante. Esta conducta puede ser llevada de forma discreta en las horas de recreo, en el salón inclusive y en la salida de la escuela. La víctima de acoso escolar puede ser sometido a aislamiento del grupo, intimidación, coacción, exclusión de las actividades grupales, maltrato físico, maltrato psicológico (sobrenombre, burla, información negativa sobre la víctima) y hasta extorsión, inducción a adicción o participación en asuntos de droga o abuso sexual.
El propósito de este mensaje es dar alerta a los padres para que observen si sus hijos muestran señales de ser abusadores o abusados, ya que en ambos casos necesitan ayuda psicológica. La primera medida a tomar es preventiva; no te confíes en que la escuela privada a la que asiste tu hijo tiene fama de buena disciplina, de excelencia académica, de valores religiosos, etc. La responsabilidad de los padres hacia sus hijos exige conocer qué ocurre en la escuela, no sólo académicamente, sino en la relación con los otros niños, en cómo se sienten en el grupo, si tiene amistades o no, si se siente aislado, si algún niño o niña lo intimida, lo molesta, lo amenaza, le quita sus propiedades, o lo obliga a hacer algo que no desea.
De identificar algo de lo señalado es preciso tomar medidas inmediatas asistiendo a la escuela, comunicándose con los maestros y principales de la misma, identificando a los niños envuelto en la situación, solicitar reunirse con los padres, todo esto con una actitud conciliadora, sin amenazas ni acciones que avergüencen a los niños, pero con firmeza, para que se resuelva la situación. Recuerda que esto también ocurre entre las niñas, haciéndolas sentir feas, gordas, estúpidas estofonas o sabihondas, si tienen muy buen aprovechamiento académico. Las víctimas muchas veces callan y no se atreven a denunciar, lo que están sufriendo a los maestros, por temor a ser señalados como CHOTAS o recibir la represalia de los victimarios.
En Puerto Rico en años recientes se legisló para establecer controles en el acoso escolar en la escuela pública. La implementación de esta legislación no alcanzó a las escuelas privadas donde es bien común el acoso escolar. No debemos ver esto como un asunto común entre niños, si no darle toda la importancia que este evento tiene porque puede ser tan perjudicial para la víctima como crearle para toda la vida baja estima, trauma psicológico y hasta llegar al suicidio. Al victimario igualmente esta conducta abusiva puede convertirse en un patrón en su funcionamiento social y crear un ser indeseable para la sociedad. Estos patrones de funcionamiento tanto de la víctima como del agresor se originan en el hogar por el estilo de relación con personalidades agresivas o sobre protectoras que llevan al niño a actuar en forma agresiva o sumamente pasiva y sobre todo a este último, a callar el maltrato que está recibiendo.
Identifica si tu hijo(a) cambia su conducta para una actitud temerosa, de aislamiento, de tristeza, o rechaza la idea de volver al salón de clases, al punto que el sólo hablar de esto le crea gran ansiedad. Estas son señales de que está ocurriendo acoso escolar. Tanto la niña como el niño pueden ser víctimas de un niño o niña agresivo, mal tratante, controlador o intimidante. Esta conducta puede ser llevada de forma discreta en las horas de recreo, en el salón inclusive y en la salida de la escuela. La víctima de acoso escolar puede ser sometido a aislamiento del grupo, intimidación, coacción, exclusión de las actividades grupales, maltrato físico, maltrato psicológico (sobrenombre, burla, información negativa sobre la víctima) y hasta extorsión, inducción a adicción o participación en asuntos de droga o abuso sexual.
El propósito de este mensaje es dar alerta a los padres para que observen si sus hijos muestran señales de ser abusadores o abusados, ya que en ambos casos necesitan ayuda psicológica. La primera medida a tomar es preventiva; no te confíes en que la escuela privada a la que asiste tu hijo tiene fama de buena disciplina, de excelencia académica, de valores religiosos, etc. La responsabilidad de los padres hacia sus hijos exige conocer qué ocurre en la escuela, no sólo académicamente, sino en la relación con los otros niños, en cómo se sienten en el grupo, si tiene amistades o no, si se siente aislado, si algún niño o niña lo intimida, lo molesta, lo amenaza, le quita sus propiedades, o lo obliga a hacer algo que no desea.
De identificar algo de lo señalado es preciso tomar medidas inmediatas asistiendo a la escuela, comunicándose con los maestros y principales de la misma, identificando a los niños envuelto en la situación, solicitar reunirse con los padres, todo esto con una actitud conciliadora, sin amenazas ni acciones que avergüencen a los niños, pero con firmeza, para que se resuelva la situación. Recuerda que esto también ocurre entre las niñas, haciéndolas sentir feas, gordas, estúpidas estofonas o sabihondas, si tienen muy buen aprovechamiento académico. Las víctimas muchas veces callan y no se atreven a denunciar, lo que están sufriendo a los maestros, por temor a ser señalados como CHOTAS o recibir la represalia de los victimarios.